Las vallas publicitarias nos rodean. Vemos muchas a lo largo de la semana pero solamente retenemos unas pocas en la memoria. Con la publicidad exterior subiendo y tornándose cada vez más competitiva, es importante saber estas cinco estrategias para garantizar que la cartelería llega al consumidor y, lo más importantes, se queda.

1-Seis palabras o menos.
Hay que tener en cuenta que, la mayoría de veces, estamos en movimiento cuando leemos las carteleras y que, por lo tanto, no tenemos mucho tiempo para asimilar su contenido. Según estudios, seis segundos es el promedio de tiempo que se emplea para la lectura de una valla publicitaria. Así, el uso de alrededor de seis palabras es suficiente para hacer llegar el mensaje. Obviamente no es una cuestión matemática. Se pueden REPLACEar un par de palabras más, dependiendo factores como la longitud del cartel, la facilidad de lectura,… etc pero como regla general, menos es más. Ser conciso es difícil pero los párrafos pequeños no se consiguen leer.

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2-Llamar la atención pero no distraerla.
La mayoría de las veces, las vallas publicitarias están dirigidas a los conductores, ciclistas o peatones. Esto provoca un dilema interesante para el anunciante; desea llamar la atención pero no quiere ser responsable de los accidentes de circulación que pudieran ocurrir. Por lo tanto, aunque ser una distracción es primordial para muchos medios publicitarios, se debe encontrar un delicado equilibrio con la cartelería.

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3- No buscar una respuesta directa.
A menudo se observan  vallas llenas de números de teléfono y direcciones web cuando sabemos que casi ninguna de las personas que realmente leen el cartel llamará o visitará la web. Un cartel es un medio de publicidad secundario, lo que significa que es ideal para la creación de marca y el apoyo de una campaña pero no puede hacer el trabajo pesado. Si se desea algo más concreto con el público objetivo, hay otros medios como la publicidad impresa, la televisión, la radio, las webs o el correo directo. Las vallas publicitarias son el medio equivocado para algo que no sea un mensaje rápido.

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4- Carteles ingeniosos, pero no demasiado.
Un cartel aburrido se ignora. Un cartel creativo capta la atención y deja una impresión duradera. Un cartel que trata de ser demasiado inteligente se perderá entre el público. En general, no interesa que la gente se desoriente y se pregunte qué está viendo. Las metáforas visuales complejas no son buenas aquí. Es cierto que la publicidad debe ser como un rompecabezas a resolver, que proporciona a la audiencia una sensación de satisfacción al hacerlo. Pero las vallas publicitarias deben ser mucho más simples que eso. Recordemos que se trata de hacer publicidad no de demostrar lo inteligentes que somos.

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5- No lo digas, muéstralo.
Hay que ser creativo con las formas. Una cartelera plana es lo habitual pero no es la norma. Puede tener elementos en 3D, partes móviles o personas que interactúan con ella. No hay ninguna razón por la que sólo tiene que ser un gran y simple papel impreso. La cartelería ofrece la oportunidad de hacer algo llamativo a la vez que memorable.

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